domingo, 19 de abril de 2015

Cap. 2

Capítulo II
Mis ojos se posaron en el peluche terrorífico que estaba ahí, en mis blancas manos, esperándome. Con sus ojos rojos profundizados. Mis piernas de pronto tiritaron violentamente. En un par de minutos, me desplome en el suelo, y me coloque en posición fetal, ¡Debe de ser una broma!... Un peluche con sangre… una escritura con una amenaza de violencia… entonces, como en las películas de terror, la puerta de la pieza del baño rechino y se abrió sola. Me levante, tiritando violentamente, al borde de las lágrimas. Salí muy lentamente de la sala, él… me estaba esperando… él, con su promesa a flor de piel. Él, con sus armas y juicio listos. Empuje lentamente la puerta de color verde. Todos mis sentidos estaban alerta. Mis últimos minutos posiblemente se acercaban. Cerré los ojos y termine de abrir la puerta. Sentí una respiración y un aliento desesperado en mi nuca. Era aquella cosa, si es que era una persona, la que había escrito aquello en el diabólico peluche que esperaba en la habitación. Al abrir mis ojos encontré un baño desierto de siempre. A diferencia de que las cortinas de la ducha estaban cerradas. No como yo las había dejado, y tras ellas algo se movía. Ya no temí. Me arme de fuerzas tanto como para poder abrir aquella cortina rápidamente. Y lo que me encontré en ella me hizo gritar fuertemente. Me caí, resbale en el suelo, y mi cabello cubrió mi campo de vista. Intente quitarlo. Pero aquello criatura de facciones horribles, rostro delgado y cabello en toda la cara ya me tenía sujeta al suelo. Mi única reacción fue golpear, lanzando patadas, al monstro que se alzaba sobre mí. Al fin destape mi campo visual sacudiendo mi cabeza, pero lo único que conseguí ver sobre mí era el montón de toallas que se cayó de su estante en el que estaban colgados, y una ropa de ejercicio físico apestosa, la ventana pequeña del baño estaba abierta y por ahí, por ese pequeñísimo espacio, se empapaba todo el cuarto con agua. La cerré e intente convencerme de que todo había sido una  alucinación mía. Pero cuando vi que algo descendía rápidamente tras la abertura en la pared, termine de convencerme de que aquella bestia desconocida era real. Una uña cayó al suelo del baño. Pero no era una uña humana. Era una que estaba tintada entre roja y verdosa, con terminación en v. Caminé hacia atrás, y al fin resbale y choque con algo, mis manos sintieron otra piel. “Es Él” pensé, y ahogue un grito, en fin, estaba destinada a morir por culpa de esa criatura:
-Hazlo luego- la criatura soltó una carcajada familiar.
-¿La tarea, quieres decir?- pregunto aquella voz conocida a mis oídos: -¿Por qué gritas Am?
De golpe se iluminaron los recuerdos. Me acorde de que yo y Manuel nos juntaríamos a hacer una tarea sobre la vida y obra de Miguel De Cervantes. “Diablos, estoy actuando como una loca” pensé. Pero pronto envié ese comentario al camión del olvido y pensé. “¡Manu me creerá, le mostrare el peluche! ¡Y la uña!” me relaje y me di vuelta abrazándolo con fuerza.
-¡Manu, alguien me quiere matar, me ha atacado y me ha enviado un peluche negro!- dije. Llorando en su pecho. Mi corazón palpitaba asustado. Estaba al borde del colapso.
-de tu AMS ¿Cómo? Yo no te envió peluches así-  ¿Cómo dice que dijo? ¡Manu confiesa ser mi AMS! ¡Increíble!
-¿Qué dices? ¿Qué tu qué?-
-No nada… que yo no te enviaría peluches así, muéstramelo- Manuel y yo nos dirigimos a mi pieza. Le abrí la puerta y lo invite a pasar. Pero el peluche no estaba en el suelo.
-¿Y?- pregunto Manuel impaciente. Sus ojos castaños se movieron como si estuvieran buscando el oso. Mis ojos grises igual.
-Recién estaba aquí…-
-¿Por qué no duermes mejor?-Me interrumpió Manuel- Yo avanzaré la tarea y me quedare aquí contigo.-
-Júralo, pero por tu vida.-
-claro, me quedare aquí, como te lo he dicho.-
Me acosté y cerré los ojos. Manu bajo un poco la luz, yo me relaje, baje las defensas y repentinamente el peso de mis parpados y la compañía de Manuel venció mi profundo temor.

Me desperté en medio de un grito… el frío del sueño azoto mis huesos pero pronto el reconfortante calor de la chimenea a gas me dio ánimos y un alivio instantáneo.
-Puse la chimenea a Gas….- dijo mi amigo:- Si no te importa-
-¿Por qué no te has ido…?- recordé su promesa de pronto, y lo que de hace poco había vivido. También recordé el último sueño que había tenido, en el que me enfrentaba cara a cara con el ente. En un intento de desesperación por salvarme.
Mis ojos elevaron la vista cuando siento las manos calientes de Manuel sobre mi cara, y veo su cabello café muy cercano a mis labios.
-Tranquila, Am, todo está bien. Ha venido la policía a revisar, y dicen que posiblemente haya sido tu falta de sueño. Nada de lo que viste realmente existió.- sin embargo, yo sabía que era verdad. Entonces Manu me beso la mejilla y agregó:- descansa, pequeña principesa, no te preocupes ya por el trabajo, lo termine.- me guiñe el ojo y extiende su saco de dormir en el suelo, cierra la puerta, apaga la luz y se saca su polera. Tiene un torso, sumado con su inocencia y su inteligente forma que me hace dudar de si tan solo lo deseo como amigo. Se saca sus pantalones. Y se dispone a acostarse en su saco de dormir pero yo lo detengo:
-Necesito que me cuides esta noche…

-comprendo- dice sonriendo. Le hago un lugar en mi cama y el entra. Me saco el poleron , y quedo en ropa interior, al igual que él. Ambos nos sonreímos. Yo me doy vuelta, y él me abraza por el estómago y me apega a él. “Tengo ganas de ti” pienso deseando cada beso. “Bésame ya” quiero decir. Pero no tengo aliento suficiente. Al fin el apaga la estufa a gas. Y uno al otro nos apegamos, me volteo y me apego a él. Nuestros labios quedan tan juntos como para que el capte la señal. Sin embargo tiene tanto sueño que ya se ha dormido. “Que así sea” pensé. Y en el momento en el que el abrió la boca para exhalar en su eterno sueño, nuestras lenguas se fundieron en un beso apasionado y el despertó sorprendido(Creí que no se daría cuenta, que de verdad su sueño era profundo), sin embargo no me apartó. Continuó el beso y de a poco fuimos pasando del beso a otras cosas. Fue increíble lo que hicimos los 2 esa noche.

sábado, 18 de abril de 2015

Primer cap.

Capítulo I 
La noche caía resplandeciente en el suelo desolado de aquel bosque perdido…
Lance frustrada la bola de papel al suelo, pensando en todos aquellos cuentos buenos que van a romper expectativas en el curso por su talento impreso. Sin embargo, el mío se iría al tacho de basura y con un 1.0 tatuado en la parte más alta de aquella noble hoja, que me prestaba servicios a mí.  
Me levanto de la silla preocupada, pensando en la Universidad, en todas las responsabilidades que conllevaba el agujero profundo que era el estudio de la literatura. Mientras pensaba en aquello, me abrigaba con mi chaqueta de color plomizo, y me disponía a peinarme, sin saber porque, a lo mejor mi mente y mi conciencia me decían que saliera de la casa. Pensé en el lado bueno del estudio. Manuel, mi mejor amigo, que últimamente se mostraba más afectuoso e Isabel, la muchacha que también consideraba mi amiga, y que estaba obsesionada con un cantante que se llamaba  ¡Justin Bieber!  y por muy pequeña que fuera su mochila, parecía eterna en cuanto a las fotos y chapas despegables del rubio -Que por cierto, no era atractivo- que era uno de los artistas renombrados de estos años. Junto a mis amigos me reía y me sentía tan bien...Todo lo contrario ocurría cuando estaba sola. Mis padres me habían impulsado a salir de casa pronto, para tener una boca “de pobre” menos que alimentar. Nunca apoyaron mis gustos filosóficos y lectores. Ni mis dotes musicales, por lo tanto, era mejor sacarse de encima a una muchacha aburrida y destinada a ser la más pobre del mundo.  Hasta que mi cabello castaño estuvo liso, y mis jean abrochados, no pude salir. Y cuando al fin termine la tediosa tarea de desenredar mi pelo, subí el cierre, y abotone el recién nombrado jean azul marino que use en el día del mechoneo en la universidad. Me dirigí al salón de recibimiento de visitas, y me dispuse a abrir la puerta de entrada, cuando sentí que detrás de ella había otra persona. Me congele en fracción de segundos. Nadie solía visitarme a estas horas de la noche. Miro mi reloj, son las 21.00 hrs. Y nadie saldría con aquella lluvia torrencial que te congela además de la creativa muchacha que estaba apunto de salir (Yo)… ¡ah! Y la estúpida e inocente María… ¿Qué será de mi hermana, la pequeña de 5 años que deje atrás? ¿Cómo puedo tratarla aun de estúpida? Como si hubiera salido de un profundo sueño, me percaté de que golpeaban la puerta afanosamente. A fin de cuentas, tenía que abrir. ¿Qué me podría pasar? Gire la perilla rápidamente y jale con seguridad, abriéndose así todo tipo de protección, dejándome indefensa. Cuando terminé de abrir observe al hombre que estaba en el umbral de la puerta, el Señor Morales, padre de Isabel, cartero desde hace 5 años, vivía a 2 cuadras de aquí, por eso le salia facil entregar los paquetes, a pesar de que no entendía su impuntualidad ¿Por que se retraso tanto con sus entregas esta vez?, venía empapado con húmedas gotas de la espesa lluvia que caía en ese momento. Me devolvió la mirada. Fueron solo unos instantes y cuando acabo el contacto visual me saludo cortésmente y me entrego un paquete, que yo apoye en el suelo, tendiéndole mi chaqueta esperando un si como respuesta, recordando lo que Is me había pedido hace unas horas, él, al ver la chaqueta con una sonrisa me pregunto:
-¿Me está usted prestando su chaqueta para que me vaya a casa sin frio?
-claro. Cójala rápido, que me está empezando a dar congelamiento. Por cierto, sé que olvido su chaqueta en su casa. Ya que su hija, Isabel, me pidió por teléfono que se la prestara. Tiene suerte de que seamos amigas.- me reí guiñándole un ojo al hombre gordo y barbón que estaba en frente mío.
-Muchas gracias, señorita Amelia, lo tendré en consideración.- me devolvió el guiño y partió caminando a su casa.
Cerré la puerta. Observe el paquete del suelo, que sin abrirlo  averiguaba que era un oso de peluche de aquel chico que se titulaba en sus cartas como “El Admirador Secreto” o el EAS. Pero me pareció el papel de envoltorio tan horrible y la forma de tratar el papel tan disparejo, y no delicado como EAS siempre lo hacia, entonces de inmediato descarté mis pensamientos. No era EAS. Era otro muchacho. Caminé lentamente por el pasillo que daba a mi pieza y en cuanto estuve adentro de esta, abrí el regalo que me habían enviado por el correo a casa. El presente me paralizó. Era un oso de peluche, como estimaba. Pero era negro y de ojos rojos. Eso, sin embargo, no fue lo peor. Ya que en su abdomen tenía escritos con verdadera sangre.

“Te estoy observando”

Avance El peluche Negro.

En cualquier momento el monstruo aparecerá

No pierdan esperanzas,

No huyan, en algún momento tendrán que enfrentarlo.

Amelia es una muchacha de 18 años, va a la Universidad, cursando su primer año de universidad. Un día un nuevo compañero, llamado Gabriel, llegara y desordenara su vida. Amelia se sentirá confundida entre el y Manu, y cuando a este le ocurre un grave accidente y comienza a morir gente cercana a ella sin sentido alguno, no sabrá en quien confiar, ni con quien quedarse. ¿Sera acaso Manuel el asesino? ¿O su amiga Isabel? ¿sera el seductor Gabriel? ¿O su antigua amiga Leslie?

Próximamente :P