Capítulo II
Mis ojos se posaron en el peluche terrorífico que
estaba ahí, en mis blancas manos, esperándome. Con sus ojos rojos
profundizados. Mis piernas de pronto tiritaron violentamente. En un par de
minutos, me desplome en el suelo, y me coloque en posición fetal, ¡Debe de ser
una broma!... Un peluche con sangre… una escritura con una amenaza de
violencia… entonces, como en las películas de terror, la puerta de la pieza del
baño rechino y se abrió sola. Me levante, tiritando violentamente, al borde de
las lágrimas. Salí muy lentamente de la sala, él… me estaba esperando… él, con
su promesa a flor de piel. Él, con sus armas y juicio listos. Empuje lentamente
la puerta de color verde. Todos mis sentidos estaban alerta. Mis últimos
minutos posiblemente se acercaban. Cerré los ojos y termine de abrir la puerta.
Sentí una respiración y un aliento desesperado en mi nuca. Era aquella cosa, si
es que era una persona, la que había escrito aquello en el diabólico peluche
que esperaba en la habitación. Al abrir mis ojos encontré un baño desierto de
siempre. A diferencia de que las cortinas de la ducha estaban cerradas. No como
yo las había dejado, y tras ellas algo se movía. Ya no temí. Me arme de fuerzas
tanto como para poder abrir aquella cortina rápidamente. Y lo que me encontré
en ella me hizo gritar fuertemente. Me caí, resbale en el suelo, y mi cabello
cubrió mi campo de vista. Intente quitarlo. Pero aquello criatura de facciones
horribles, rostro delgado y cabello en toda la cara ya me tenía sujeta al
suelo. Mi única reacción fue golpear, lanzando patadas, al monstro que se
alzaba sobre mí. Al fin destape mi campo visual sacudiendo mi cabeza, pero lo
único que conseguí ver sobre mí era el montón de toallas que se cayó de su
estante en el que estaban colgados, y una ropa de ejercicio físico apestosa, la
ventana pequeña del baño estaba abierta y por ahí, por ese pequeñísimo espacio,
se empapaba todo el cuarto con agua. La cerré e intente convencerme de que todo
había sido una alucinación mía. Pero
cuando vi que algo descendía rápidamente tras la abertura en la pared, termine de
convencerme de que aquella bestia desconocida era real. Una uña cayó al suelo
del baño. Pero no era una uña humana. Era una que estaba tintada entre roja y verdosa, con
terminación en v. Caminé hacia atrás, y al fin resbale y choque con algo, mis manos sintieron otra piel. “Es Él” pensé, y ahogue un grito, en fin, estaba destinada a
morir por culpa de esa criatura:
-Hazlo luego- la criatura soltó una carcajada
familiar.
-¿La tarea, quieres decir?- pregunto aquella voz
conocida a mis oídos: -¿Por qué gritas Am?
De golpe se iluminaron los recuerdos. Me acorde de que yo y
Manuel nos juntaríamos a hacer una tarea sobre la vida y obra de Miguel De
Cervantes. “Diablos, estoy actuando como una loca” pensé. Pero pronto envié ese
comentario al camión del olvido y pensé. “¡Manu me creerá, le mostrare el
peluche! ¡Y la uña!” me relaje y me di vuelta abrazándolo con fuerza.
-¡Manu, alguien me quiere matar, me ha atacado y
me ha enviado un peluche negro!- dije. Llorando en su pecho. Mi corazón
palpitaba asustado. Estaba al borde del colapso.
-de tu AMS ¿Cómo? Yo no te envió peluches
así- ¿Cómo dice que dijo? ¡Manu confiesa
ser mi AMS! ¡Increíble!
-¿Qué dices? ¿Qué tu qué?-
-No nada… que yo no te enviaría peluches así,
muéstramelo- Manuel y yo nos dirigimos a mi pieza. Le abrí la puerta y lo
invite a pasar. Pero el peluche no estaba en el suelo.
-¿Y?- pregunto Manuel impaciente. Sus ojos
castaños se movieron como si estuvieran buscando el oso. Mis ojos grises igual.
-Recién estaba aquí…-
-¿Por qué no duermes mejor?-Me interrumpió Manuel-
Yo avanzaré la tarea y me quedare aquí contigo.-
-Júralo, pero por tu vida.-
-claro, me quedare aquí, como te lo he dicho.-
Me acosté y cerré los ojos. Manu bajo un poco la
luz, yo me relaje, baje las defensas y repentinamente el peso de mis parpados y
la compañía de Manuel venció mi profundo temor.
Me desperté en medio de un grito… el frío del
sueño azoto mis huesos pero pronto el reconfortante calor de la chimenea a gas
me dio ánimos y un alivio instantáneo.
-Puse la chimenea a Gas….- dijo mi amigo:- Si no
te importa-
-¿Por qué no te has ido…?- recordé su promesa de
pronto, y lo que de hace poco había vivido. También recordé el último sueño que
había tenido, en el que me enfrentaba cara a cara con el ente. En un intento de
desesperación por salvarme.
Mis ojos elevaron la vista cuando siento las manos
calientes de Manuel sobre mi cara, y veo su cabello café muy cercano a mis
labios.
-Tranquila, Am, todo está bien. Ha venido la
policía a revisar, y dicen que posiblemente haya sido tu falta de sueño. Nada
de lo que viste realmente existió.- sin embargo, yo sabía que era verdad.
Entonces Manu me beso la mejilla y agregó:- descansa,
pequeña principesa, no te preocupes
ya por el trabajo, lo termine.- me guiñe el ojo y extiende su saco de dormir en
el suelo, cierra la puerta, apaga la luz y se saca su polera. Tiene un torso,
sumado con su inocencia y su inteligente forma que me hace dudar de si tan solo
lo deseo como amigo. Se saca sus pantalones. Y se dispone a acostarse en su
saco de dormir pero yo lo detengo:
-Necesito que me cuides esta noche…
-comprendo- dice sonriendo. Le hago un lugar en mi
cama y el entra. Me saco el poleron , y quedo en ropa interior, al igual que él.
Ambos nos sonreímos. Yo me doy vuelta, y él me abraza por el estómago y me
apega a él. “Tengo ganas de ti” pienso deseando cada beso. “Bésame ya” quiero
decir. Pero no tengo aliento suficiente. Al fin el apaga la estufa a gas. Y uno
al otro nos apegamos, me volteo y me apego a él. Nuestros labios quedan tan
juntos como para que el capte la señal. Sin embargo tiene tanto sueño que ya se
ha dormido. “Que así sea” pensé. Y en el momento en el que el abrió la boca
para exhalar en su eterno sueño, nuestras lenguas se fundieron en un beso apasionado y el despertó
sorprendido(Creí que no se daría cuenta, que de verdad su sueño era profundo), sin embargo no me apartó. Continuó el beso y de a poco fuimos
pasando del beso a otras cosas. Fue increíble lo que hicimos los 2 esa noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario